¿Y si en vez de planear tanto, voláramos un poco más alto?
viví
¿Es que no hay más que un paso de lo rídiculo a lo excitante?
jueves, 7 de enero de 2010
Densidad emocional II: en vez de agarrar el tenedor, agarra el teléfono
Fue algo que dijeron en el grupo hoy. Muito interesante. Parece una frase-hecha más, pero tiene mucha pulenta. La verdad que el grupo me encanta. Me siento cómoda... libero lo que soy, el otro yo, la no-perfección que algunos creen ver desde muy lejos y a desgano, porque intimándome un poco ya pueden darse otra pintura de mí. Me encanta sí, el grupo me encanta, pero duele, sí, también genera sus angustias, lo que, por mi parte, correctamente o no -whatthefuck-, lo llamaría 'la ambivalencia del cambio': querer y no querer cambiar; porque es fácil cuando uno tiene una adicción (a cualquier cosa), que cuando te hablen de el cambio, de poder volver a ser lo que eras antes, de recuperar la felicidad instantanea y sin planear, el sonreír por sonreír, con sinceras ganas, sin más, a quien no le va a tentar esta oferta? por qué no vas a querer cambiar? qué desventaja podes encontrar en volver a ser loqueerasantes?; pero, esa, esa, esa claro, es la primer etapa. Cuando decidis arriesgar, apostar por estanuevavidaquenoparecieraserotraquetuanteriorvidarecuperada, cuando ya te metés adentro, ahí comenzamos a pelar la cebolla, y cada capa, duele duele y duele (bueno, eso me anticiparon ya para curarme del espanto, yo creo que sólo pelé una o dos capas de mí, pero sí puedo decir: cómo dolieron, putamadre)... por qué duelen? o mejor dicho, porqué creo que duelen? Al menos esta primer capa, porque empezas a entender: generalmente uno no tenía la vida pipícucú, con la familia ingalls, o viviendo en chiquititas como huérfano con un tobogan para no bajar las escaleras y con todos más buenos que comerpolloconlamano (o tal vez sí creía esto, pero esto ya es otra cosa...) y de repente ¡Pum!, llegó la adicción y la vida perdió sentido. Creo que el tema es complejo, y dependerá mucho mucho mucho de cada caso, pero, almenosenelmío, la adicción hace que eso te ocupe el 90% de tu cabeza, no sólo la adicción misma, sino, las causas, consecuencias, contextos, cambios, malhumores, mentiras, vulnerabilidades que esta conlleva, y ese 90% le 'saca' espacio a todo aquello en lo que a partir de ahora ya no pensamos, porque tal vez en el fondo no queremos pensarlo, porque nos lastima, porque es dificil, porque tiene mucha densidad emocional, porque pensar en la adicción dentro de lo mierda que es, sigue siendo menos mierda y menos complejo que pensar en lo otro. Es más fácil acostarse pensando 'me comí todo, cerda inmunda, mañana te cuidas', que pensar 'acabo de ver a la persona que más quiero llorando y por mi culpa'... pero cuando te das cuenta (o empezaradartecuenta) de eso, ¡Agarrate Catalina!, te sentis la mierda-más-mierda del mundo entero y más. No sólo ya sos una cuasi-adicta a la comida, sino que encima, sos una mierda!!! Ahí es cuando cunde el pánico y ya no sabes si ahora comer el doble, pelar la navaja, cogerte a tu perra, o simplemente llorar. Y éste último es mi humilde consejo de una joven que esta pelando su primer capita de cebolla: llora yegua, llora descarga todo, es duro y esta cargado de angustia, pero qué bien a la vez se siente llorar por la vida y no por la comida! Sí, sí, llora, te estas empezando a re-descubrir, y vas a encontrar, mierdas, escombro, vas a tener que empezar a remodelar 'tu casa' de vuelta, pero entende que es de a poco, no seas hija de puta, anda cuarto por cuarto, cueste lo que cueste. Y para éso, me remito al tip que me tiraron hoy: Si estas recurriendo a tu adicción-sólo-por-adicción, larga el tenedor, agarra el teléfono, olvidate de la cuenta, y llorale a tu amiga del alma o al del delivery.
Posdata: me olvidé de un detalle, algo de yapa que quería subir hoy y no pude, pero que tiene que ver con todo ésto. Repito, sí, es duro, pero a la vez... preferimos enfrentar nuestra realidad venga como venga o creer que flotamos en el aire con olor a rosas y que el-chico-que-nos-gusta no caga? Yo, ante la levedad y el peso, me quedo con el peso, sin dudas.
¿Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?
Nunca había oído hablar de adicción a la comida. ¿Tenés ese problema? Qué mal, porque comer es lomásgrandeq'iay. Y sí, los problemas se hablan, con todo el mundo, por lo menos a mí me hace tomar dimensión que estamos todo en la misma. Todos locos.
Yo no entiendo a estos que no saben entretenerse sin molestar a los peces
tu cuello es una rama para colgarse
(¿Cuánto había que pagar para colgarse de la tuya, Sabina?)
¿Qué es la coquetería? Podría decirse que es un comportamiento que pretende poner en conocimiento de otra persona que un acercamiento sexual es posible, de tal modo que esta posibilidad no aparezca nunca como seguridad. Dicho de otro modo: la coquetería es una promesa de coito sin garantía.
Dejá todo. Apaga el televisor rnr. Tomá apuntes.
Ingredientes:
- 10 gr de optimismo
- 300 gr de angustia
- 50 gr de risa
- 100 gr de resignación
- 150 gr de locura
- 500 gr de mujer
- 200 gr de andrés el que viene cada mes
Preparación:
Mezclalo con toda la furia que puedas.
¿Por qué hay que seguir el prototipo que nos imponen?
I'll be there for you
(¿Quién no soño con tener un grupo de amigos tan divertidos como los de friends?)
El hombre a quien quiere matar nunca es fulano o mengano; seguramente es sólo un disfraz. Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos no nos inquieta
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(gratarola y sin compromiso!)
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entendamosnos entre nosotras
o vamos directo al muere.
-Las cosas que vemos -dijo Pistorius con voz apagada- son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Sinclair, el camino de la mayoría es fácil, el nuestro difícil. Caminemos.
Definitivamente te gusta Liniers.
ResponderEliminarNunca había oído hablar de adicción a la comida. ¿Tenés ese problema? Qué mal, porque comer es lomásgrandeq'iay. Y sí, los problemas se hablan, con todo el mundo, por lo menos a mí me hace tomar dimensión que estamos todo en la misma.
Todos locos.